LA GRAN BODA

REPORTAJE BODA DE MACA & EDU

El 23 de junio se casaron Maca & Edu en el club de golf Escorpión, una pareja de jugadores de rugby que encontraron el amor fuera del campo, entre caballos, amigos celestinos que los empujaban,mucho estudio y un sin fin de peripecias de hace más de una década, cuando incluso ni conducían.

Lo que mas me gusta de esta pareja es lo naturales que son, es tan agradable verles siempre sonrientes, siempre felices, da mucho gusto su simple presencia. Son esas personas que no sabes nada de ellos pero desde el minuto 0 es como si los conocieras de toda la vida.

Un buen fotógrafo de bodas primeramente es la persona que conecta con la gente y que tiene facilidad para poner puentes en momentos de tensión como son los momentos que hay en una boda, que sabe tranquilizar y ayudar, con la finalidad de conseguir fotografías alegres, fotografías para una vida, fotografías irrepetibles de una familia. Es una persona que controla las situaciones y puede conducir a la gente para sacar de ellos la mejor imagen de ellos mismos, esas fotos fantásticas e irrepetibles llenas de amor.

La verdad no sé si nos pasamos poniendo esos puentes que comento por qué estar en la boda de Macarena es como haber estado en la boda de mi mejor amiga, a día de hoy observo su trailer de la boda, sus fotos y me traslada una y otra vez.

Me parecieron preciosos muchos momentos en esta celebración, desde el cariño de Maca a su madre, a su sobrino, a su hermana o como el padre de Edu se divirtió y disfrutó de la boda del hijo. Me encantó ver como se emocionaron en la iglesia al verse los novios, en el sí quiero, un tío como Edu tan grandote, estaba como un flan, súper emocionado viendo a Maca que estaba radiante.


El momento del campo de golf, con esa llovizna de verano fue una experiencia única, un lugar fantástico, unos novios ilusionadísimos y a su vez preocupados si la cosa seguía nublándose. AL final todo quedó en un susto y unos revolcones por el suelo y unas fotografías maravillosas que complementan su reportaje de boda.

El coktail maravilloso viendo atardecer por el campo de golf, con el olor a hierba mojada, inglesitos e inglesitas correteando alegres como si fuera la primera vez que ver casar a alguien, como si no hubiera césped en su país, como si no hubiera novias tan agradables como Maca. La cena riquísima en el jardín todo iluminado con luces de guirnaldas, mesas redondas plantadas en el césped disfrutando del sueño de una noche de verano.

Me encantó el amigo de Edu especialmente, tan brutote, tan rudo, pero a la vez tan sensible con los dos, un discurso alegre y emotivo, unos recuerdos que no se me borrarán tan fácilmente por que han sido grabados en el corazón.

Y qué decir del baile nupcial, donde vimos un Edu divertido, disfrutando al máximo del arte de complacer a Maca, que no necesita de mucho para sentirse pagada, no serán la pareja que mejor bailó, pero si son una pareja encantadora y enamorada. Jamás había visto subir una novia tan alto como se ha visto en el photocall, unas fotografías especiales, tampoco había visto levantar a una novia un tio de 130 kg

He pedido a maca que me prestara una carta que escribió, con las sensaciones del día, con las sensaciones mejore dicho de ese maravilloso día, como es el día de su boda.

PALABRAS DE UNA NOVIA

¡No tengo palabras para describir lo que fue aquel día, pero lo voy a intentar resumir!

Había pasado los últimos días antes de la boda superestresada, pensando que no llegaba a ultimar los pequeños detalles. Esos que te crees que están bajo control y se hacen en un plis, pero luego te das cuenta que llevan más tiempo de lo que esperabas.

A pesar de esos días previos de estrés, llegó el día y todo cambió. Estaba feliz, muy relajada y tranquila. ¡Cualquiera diría que me casaba! Con el fotógrafo y la maquilladora era como si los conociera de toda la vida, cosa que ayudaba a no alterarme. Hablaba con ellos de forma natural y eso me hacía seguir en esa especie de limbo de felicidad.

Mi tío se encargó de llevarnos a la iglesia. Además, una buena amiga mía nos acompañó, lo que ayudó mucho, ya que ahí camino a la iglesia si me empecé a poner nerviosa.

 

Llegué puntal a la iglesia, cosa que me dio mucha rabia. Aún estaba Edu ahí en la entrada, a punto de hacer su entrada, lo que me puso de los nervios. Paramos y mi padre me incitaba a entrar ya, cuando yo no lo tenía muy claro, por si Edu no había llegado al altar. La entrada fue un desastre si os soy sincera, pero bueno, allí llegué; emocionada, viendo a todos mis amigos y familia y con ganas de ponerme al lado de mi futuro marido.

La misa pasó muy rápido y sin darnos cuenta ya estábamos saliendo por la puerta bien felices. Ya estaba hecho. Ahora solo quedaba disfrutar del convite.

Llegamos al Club de Gold Escorpión, donde haríamos el banquete. Allí se habían casado mis padres y mi hermana, por lo que me hacía especial ilusión casarnos ahí, también.

Mientras nos hacíamos el reportaje de fotos empezó a llover a saco, típica tormenta valenciana que dura 15 minutos, pero parece que se acaba el mundo. Nadie, absolutamente nadie, sabía que iba a caer esa lluvia. Era una nube aislada que no salía en ninguna predicción del tiempo.

Ahí estábamos Edu y yo, mojándonos bajo la lluvia, haciéndonos un reportaje alucinante en los campos de Golf. En el fondo, se nota en el reportaje que mi cara es un poco de preocupación, ya que veía que no paraba y teníamos todo organizado al exterior. Mientras nosotros seguíamos con las fotos, ya refugiándonos bajo un árbol al ver que no paraba... Los trabajadores del golf se pusieron a tapar las mesas corriendo y esperaron a que esa nube se fuera. Luego los pobres se pusieron a secar copa a copa y plato a plato, todas las mesas. La lluvia se fue y empezaron a llegar los invitados al cóctel. De aquí hasta el final todo fue sobre ruedas. Momentos entrada, cena, ramo, tarta, baile… Todo muy divertido y perfecto. Estábamos en nuestro ambiente, con las personas que más queríamos, era imposible no disfrutar de aquella noche.

Cuando por fin llegamos al hotel al terminar la noche y todavía estaba sonriendo. Aun estando con los ojos cerrados, relajada y medio dormida, mi sonrisa se había quedado de forma permanente en mi cara. Sin duda, no me podía sentir más feliz. Fue un día perfecto que marcará el resto de nuestra vida.

Gracias chicos, Os queremos! Que vaya todo bien. Les deseamos buenas fotos y que tengan buenos recuerdos.

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