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TAMARA & ASÍS — BODA EN SAUCES DE OLIMAR
28 AGOSTO 2021 · TRES FECHAS, MUCHA PACIENCIA Y UNA BODA MUY ESPERADA

La boda de Tamara & Asís forma parte de nuestro archivo real de Sauces de Olimar. Allí reunimos fotografías, vídeo y otras historias que permiten ver cómo funciona este espacio cuando está lleno de invitados y la boda está sucediendo de verdad. También puedes recorrer nuestra guía de masías y fincas de boda en Valencia.

Tamara daba una importancia especial a la fotografía y al vídeo desde mucho antes de pensar en su propia boda. De pequeña había visto muchas veces las fotografías y los vídeos de la boda de sus padres y entendía perfectamente lo que ocurre con ese material cuando pasan los años: deja de ser una colección de imágenes y se convierte en memoria familiar.

Cuando ella y Asís empezaron a buscar quién debía guardar su boda, encontraron nuestro trabajo y, según cuentan en su recomendación, solo con ver los vídeos tuvieron claro que querían contar con nosotros. Después llegó la pandemia y la fecha tuvo que cambiar varias veces. Acabaron manejando tres fechas distintas, pero mantuvieron la misma decisión hasta que por fin llegó el 28 de agosto de 2021.

Su historia había empezado bastante antes. A finales de 2016, Asís envió a Tamara un «flechazo» a través de una aplicación. En la ceremonia todavía se reían recordando que incluso hubo un filtro de altura que no funcionó como esperaban. La primera cita presencial llegó el 6 de enero de 2017 y aquel día terminó creando una pequeña tradición: cada 6 de enero vuelven al mismo restaurante japonés donde cenaron por primera vez.

Entre aquel primer encuentro y Sauces de Olimar hubo años de convivencia, humor, familia y después una etapa especialmente complicada para organizar una boda. Precisamente por eso el 28 de agosto no era una fecha más: era el día que habían conseguido mantener en pie después de tantas idas y venidas.

1. LOS PREPARATIVOS
TAMARA, ASÍS Y UNA FAMILIA QUE LLEVABA MUCHO TIEMPO ESPERANDO ESE DÍA

La mañana empezó con esa mezcla de calma y nervios que se reconoce enseguida. Tamara eligió un vestido sin mangas con el que se sentía realmente ella y Bonicatuu se encargó del peinado y el maquillaje. Asís vivió sus preparativos de una forma más tranquila, entre bromas y abrazos.

Lo importante de aquellos primeros momentos estaba en las personas: miradas de la familia, manos que se buscan, alguien intentando no emocionarse demasiado pronto y la sensación de que después de tantos cambios de fecha por fin no había nada que aplazar.

El maestro de ceremonias abrió el enlace poniendo palabras precisamente a todo aquello. Agradeció a Tamara y Asís su tenacidad, persistencia e ilusión para mantener la boda después de un año y medio de incertidumbre, cambios y medidas que había sido necesario respetar.

Ese comienzo marcó el tono de la ceremonia: no hacía falta convertir la pandemia en protagonista, pero tampoco tenía sentido fingir que llegar hasta allí había sido fácil. Estaban reunidos porque la pareja había insistido en poder celebrarlo y porque familia y amigos habían seguido esperando con ellos.

2. CEREMONIA CIVIL EN SAUCES DE OLIMAR
EL HILO ROJO, LA ARENA, LOS VOTOS Y MUCHAS PERSONAS HABLANDO DESDE DENTRO

Una historia que empezó con un «flechazo» y acabó creando una tradición

El tío de Asís, que ejerció como maestro de ceremonias, contó el origen de la pareja con bastante humor. Recordó aquel «flechazo» de la aplicación, el filtro de altura que había fallado y la primera cita del 6 de enero de 2017. La anécdota funcionaba porque todos los que estaban allí sabían ya en qué había terminado aquel encuentro.

Lo bonito era que la fecha de la primera cita no se había perdido: cada 6 de enero Tamara y Asís regresaban al mismo japonés. Una costumbre pequeña, privada y repetida con los años que decía bastante más sobre ellos que cualquier frase preparada para una boda.

El hilo rojo y la ceremonia de la arena

El oficiante enlazó su historia con la leyenda del hilo rojo, esa idea de dos personas unidas por un vínculo que termina llevándolas a encontrarse. La utilizó para explicar que, cuando entraron en aquella aplicación, sin saberlo estaban tirando cada uno de un extremo del hilo.

Después llegó la ceremonia de la arena. Los dos fueron vertiendo arenas de distintos colores hasta formar una única composición. El propio discurso lo explicaba de forma muy visual: cada grano representaría uno de los momentos que todavía les quedaban por vivir, mezclados ya de una forma que no podía volver a separarse.

Video de boda Tamara & Asís en Sauces de Olimar

Las madres: memoria, familia y palabras que no necesitaban adornos

Las madres hablaron desde lugares diferentes, pero con la misma cercanía. La madre de Tamara recordó la espera y la angustia del último año antes de poder decir por fin: «Estamos aquí, mi princesa». La madre de Asís recibió a Tamara con una frase igual de clara: «Mi casa será tu casa, mi familia tu familia».

Hubo también recuerdos sobre el amor a los hijos desde antes de nacer y un deseo que quedó suspendido durante unos segundos en la ceremonia: que conservaran la ilusión, el respeto y el cariño con el paso del tiempo. No eran discursos para impresionar a nadie; eran madres hablando a sus hijos delante de todos.

Amigos y familia: cuando cada discurso cuenta una parte distinta

Uno de los amigos de Asís habló de una amistad larguísima. Explicó que, si pensaba en los momentos difíciles de su vida, Asís aparecía siempre como uno de sus pilares. Y celebró que hubiera encontrado a alguien que encajara con él, lo complementara y lo hiciera mejor.

Otras personas muy cercanas a la familia intentaron poner por escrito lo difícil que es resumir tantos años compartidos. Hubo bromas sobre quién pasaba a ser «de los externos» después de la boda, pero detrás de la broma estaba precisamente lo contrario: la sensación de que las dos familias ya estaban mezcladas.

Marta cerró otro de los bloques de intervenciones prometiendo que intentaría no llorar. Habló de los momentos personales y profesionales compartidos con Tamara y de algo que valoraba especialmente: con ella nunca había tenido que fingir ser otra persona, porque Tamara prefería preguntar antes que juzgar.

También recordó con humor todas las veces que Tamara había llegado al trabajo convencida de que Asís estaba preparando la pedida. Según Marta, ocurrió hasta quince veces. La broma terminó precisamente donde tenía que terminar: con el anillo que finalmente los había llevado hasta aquella ceremonia.

Los votos de Tamara & Asís

Los votos no fueron largos ni buscaron una gran frase de película. Tamara condensó mucho en muy poco: «Asís, eres magia. Te quiero». Y durante otros discursos apareció esa forma de hablar propia de las amistades largas, con un sencillo «gracias, amigo» repetido dos veces que terminó teniendo más peso precisamente por no estar adornado.

En varios momentos la voz se quebró y el silencio hizo el resto. La gente supo escuchar sin invadir. Ahí es donde el vídeo tiene un valor distinto a la fotografía: guarda las pausas, la respiración, la forma de decir una frase y la voz de las personas que estaban allí.

Durante la ceremonia nos fijamos mucho en esos gestos que parecen pequeños: las manos que se buscan, la forma en que Asís seguía a Tamara con la mirada, las madres secándose alguna lágrima con discreción o la mano de ella apoyándose en el brazo de él durante la firma. Son detalles que no necesitan ser organizados; solo hay que estar atento cuando aparecen.

También estuvo muy presente la memoria de la abuela de Tamara, que ya no podía acompañarlos físicamente. Su recuerdo apareció a través de fotografías y de la familia, sin convertir la ausencia en algo artificial. Más tarde, durante el banquete, una joya familiar que había pertenecido a su abuela volvería a colocarla dentro de la historia de aquel día.

3. EL FINAL DE LA CEREMONIA
CUANDO EL HILO ROJO TERMINÓ UNIENDO TODAS LAS HISTORIAS

El tío de Asís cerró la idea del hilo rojo con una frase que resumía muy bien toda la ceremonia: cuando Tamara y Asís entraron en aquella aplicación, lo que hicieron sin saberlo fue tirar cada uno de un extremo hasta encontrarse.

Entre la aplicación, el 6 de enero, las familias, la arena, las personas que tomaron la palabra y todo lo que había costado llegar hasta esa fecha, la ceremonia consiguió contar quiénes eran sin necesidad de convertirlos en personajes.

«Por fin estamos aquí».
La madre de Tamara resumió la espera.

«Mi casa será tu casa, mi familia tu familia».
La madre de Asís resumió la bienvenida.

«Asís, eres magia. Te quiero».
Tamara resumió sus votos.

El lanzamiento del ramo tuvo su propia pequeña historia. Una de las primas de Tamara lo recibió, lo lanzó hacia otra invitada y salió corriendo para abrazar a la novia. Todo ocurrió deprisa, entre gritos, risas y familiares entrando en la escena.

Y si se mira el plano completo aparece otro detalle: los amigos de Asís corriendo justo en la dirección contraria al ramo. Es uno de esos segundos que funcionan especialmente bien en vídeo porque la gracia está tanto en lo que ocurre delante como en lo que está pasando al fondo.

El banquete mantuvo el mismo tono. Hubo una entrada al salón muy alegre, fotografías con los amigos y un momento especialmente divertido con el padre de Asís, jugando con el reloj que acababan de regalarle los recién casados. La cara de su hijo al verlo decía bastante sobre la escena.

Pero hubo también un momento completamente distinto. Tamara volvió a emocionarse al ver una fotografía de su «yaya» y su tía le entregó una joya familiar que había pertenecido a su abuela. El regalo afectó especialmente a los familiares más directos, entre ellos su tío, que seguía echando de menos a su madre.

Me gusta conservar estas historias dentro del artículo porque con los años es fácil recordar la boda en grandes bloques —ceremonia, comida, fiesta— y olvidar precisamente lo que la hacía distinta. Una fotografía, un reloj, una joya o una reacción pueden terminar teniendo más valor que cualquier decoración.

Tamara & Asís forman parte de Sauces de Olimar

Este reportaje es una de las bodas reales con las que documentamos el espacio.
Puedes ver la ficha completa de Sauces de Olimar y otras historias celebradas allí.

4. BAILE, FLASHMOB Y FIESTA
GRUPO ALTIUS Y UNA PAREJA QUE YA SOLO TENÍA QUE DISFRUTAR

La música de la fiesta estuvo en manos de Grupo Altius, una empresa audiovisual con la que ya habíamos coincidido en otras bodas, entre ellas la de Juan & Carol en Mas de Canicatti en 2015 y otros enlaces posteriores en Mas de Alzedo. Cuando trabajas varias veces con el mismo equipo se nota también en la coordinación durante una boda.

El baile terminó creciendo hasta convertirse en un flashmob y es un buen ejemplo de por qué sonido, iluminación y ritmo también afectan al resultado final del vídeo. En nuestra guía de música, sonido e iluminación para bodas hablamos precisamente de esa relación entre la fiesta que viven los invitados y la que después queda grabada.

Tamara y Asís se pasaron el baile entre miradas, bromas y risas. En un momento la cola del vestido y el velo empezaron a engancharse y Tamara no podía parar de reír. No fue un incidente que estropeara nada: acabó siendo exactamente lo contrario, uno de esos pequeños accidentes que hacen que una secuencia sea suya.

En la ceremonia habían hablado también de cómo imaginaban el futuro: una casa, niños y un par de perros. Después de tres fechas de boda y tanta incertidumbre, terminar el día bailando con toda su gente era una forma bastante buena de empezar esa siguiente parte.

La boda terminó como había transcurrido: mezclando emoción con humor y dejando que fueran las personas las que llenaran las imágenes. Tamara y Asís no necesitaban interpretar nada para la cámara. Después de tantos meses esperando, lo único importante era que pudieran vivirlo.

Cuando pienso en esta boda no recuerdo una única fotografía. Recuerdo la insistencia por llegar a la fecha, el 6 de enero que seguía formando parte de su historia, las madres hablando, la joya de la abuela, los amigos corriendo en dirección contraria al ramo y una pareja que por fin podía dejar de reorganizar su boda y empezar simplemente a disfrutarla.

LA OPINIÓN DE TAMARA & ASÍS

En la búsqueda de fotógrafo para nuestra boda, una de las partes más importantes para nosotros, encontramos a Israel. Solo con ver sus vídeos tuvimos claro que queríamos contar con él para el gran día y lo contratamos sin dudarlo.

Por el COVID, tuvimos tres fechas de boda y él siempre se adaptó para poder ofrecernos su mejor servicio. Cuando por fin llegó el día, quedamos impresionados con su trabajo, pero no solo nosotros, también los invitados. Israel es un gran profesional que además cuenta con un equipo excelente.

El reportaje de fotos que nos entregó fue brutal y el vídeo auténticamente increíble, el cual capta cada momento, cada detalle de la boda. Verlo es revivir y eso es maravilloso.

Pero lo que más nos asombró fue su rapidez de entrega de todo el material: a un mes de la boda ya teníamos absolutamente TODO. Y el álbum ha quedado precioso.

Estamos muy contentos de la decisión que tomamos en su día y por haber podido contar con él hasta el final. Gracias, Israel, y gracias, equipo. Sois los mejores.

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Tamara & Asís | 28 Agosto del 2021

Tamara & Asís dentro de nuestro archivo de bodas reales

Este reportaje forma parte de nuestro archivo de bodas reales y del clúster específico de Sauces de Olimar. Así puedes ver no solo fotografías del espacio, sino cómo se comporta en una boda real: ceremonia, invitados, banquete, música y fiesta.

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